Mayo 24, 2008

Risa e´muerto & Yegua sorda

-Disculpe muchacho;

-¿Si?

-¿Usted me puede dar razón donde vive el Dr. Benavides?

 ¿El señor que le dicen Yegua sorda?; claro en aquella casa verde….

Eso que me pasó hoy me recordó que hay un tipo que se llama igual que yo y que también es colega mío; él es conocido como Risa e´muerto y frecuentemente nos confunden, como dato curioso soy Chiva Loca y alguna gente -muy poca- me llama Carlos.

 

 

Mayo 24, 2008

Floyd

[Your lips are moving, but I cant hear what you say]

Foto: Laura Pardo www.laurapardo.com

 

Mayo 18, 2008

Gentes y Berlines

 Un berlín es algo así como un panecillo horneado relleno de deliciosa crema pastelera y cubierto con azúcar en polvo. Me di cuenta que prácticamente solo es posible encontrarlos en esas viejas panaderías ahora ya conocidas como “de pueblo o de barrio” que armadas con gaticos y melcochones se han resistido a cualquiera de sus dos aparentes alternativas: Morir o formar parte de la globalización corporativa panadera.

Desarrollé una extraña fascinación por estos panes inculcada por el panadero del barrio; un buen tipo conocido solo como “Johnny”; quien en muchas madrugadas luego de alguna fiesta y con el proposito de al menos llegar con el pan en la mano me quiso enrolar en ese ejército de taxistas quienes llegan hambrientos por su berlín, ya que una de sus principales caracteristicas es que difícilmente usted se va a comer dos, lo deja satisfecho y lleno hasta las 6 am cuando tenga que “cambiar de turno o entregar el taxi” tal y como me dijo uno alguna vez.

Cuando me di cuenta y luego de muchos intentos de Johnny de aturuzarme un berlín cada vez que cruzaba la puerta de la panadería me fui haciendo un crítico e incluso en varias ocasiones le cuestiné la calidad de algún lote. Supe de inmediato que necesitaba ampliar mis horizontes e investigar los berlines mas allá de la panadería Mauri ”24 HRS”; no emprendí este viaje solo, algunos de mis amigos sin querer queriendo también se habían convertido en confiables autoridades berlinísticas e incluso me enviaron reportes de zonas rurales y campiñas azucareras.

Recorrí muchas panaderías, hablé con muchos panaderos y sobretodo escuché muchos clientes; definitivamente me di cuenta que una panadería es un epicentro de personajes y vacilones; clientes en fachas, pijamas y chancletas, oficinistas, taxistas, ejecutivos, carajillos, amas de casa, trasnochados, piedreros y cuidacarros casi todos con tres tipos de propósitos: 1.”Matar la moncha” 2.Desayunar y 3.”Llevar alguito para el café”.  

Pude encontrar grandes diferencias en los berlines en características tales como el tamaño, aspecto, la forma y el precio pero sobre todo en lo escencial: La masa y el relleno. Se podrían agrupar los berlines en dos grandes grupos: Los de relleno de crema pastelera blanca y los de rellenos de crema pastelera amarilla, siendo los ultimos indudablemente los preferidos de los comensales. También mi grupo de investigadores se formó una idea precisa de donde se encuentran los mejores berlines y sobre todo donde NO debe comerse un berlín.

Es posible que algun día publique una pequeña guía ilustrada que recoja un poco del floklore de la panadería de pueblo e imortalice el berlín para las futuras generaciones junto con otros de sus buenos amigos como los gatos, pañuelos, cuñas, prusianos etc.. algunos casi extintos de las urnas de la Musmanni.

Por el momento lo unico que puedo pensar es que somos una gran bandeja de berlines, con muchas diferencias, precios y sobre todo rellenos.

Mayo 15, 2008

Solo wood

Un preview del video que está editando mi amigo y compañero de trabajo Jan Ruzcika:

http://nazionalsb.org/nazional/content/view/232/58/

Mayo 15, 2008

Macho, ¡Un Chamangüaste!

Hoy 15 de Mayo, Día del Agricultor; pongo unas líneas que escribí para Dele Bimba a modo de homenaje a todos aquellos agricultores de la tierra que me vió crecer: Copey de Dota en La Zona de Los Santos y quienes constituyen la razón de ser de mi profesión.

Sírvase uno amigo bimbero; chamanguaste, cuatro plumas, embellecedor, tapistrike, mechazo, mieloso… el mismo que alivió el dolor de rodilla de mi abuela y calentó a los valientes combatientes del 48 del ingrato frío del Cerro de la Muerte aquí en su casa; el bar “Danubio Azul” –hoy conocido como El Kamakiri- atendido por generaciones de esta noble familia Chinchilla en la pintoresca zona de Los Santos. También hay buen fresco de mora por si no le gusta el jaibol.

“-Cuente una anécdota-” me pidieron al recibir esta singular invitación. Inmediatamente me remití a La Bimba para estudiar la sección y lo único que pude determinar es que al parecer se trata de algún ejercicio paranoico-crítico con tintes motivacionales; así que trataré de mantenerme en esa difusa línea establecida previamente por otros patas vueltas.

Me considero un fanático del conocimiento popular; y ha sido aquí detrás de la casi centenaria barra de mi querido Danubio Azul donde he escuchado y aprendido la más extraordinarias lecciones de vida en boca de los más lúdicos, socarrones, contradictorios, histriónicos, audaces, sorprendentes y tapis pero siempre lúcidos tipos del pueblo, quienes han abarcado los temas más sublimes de la existencia tales como cual es el mejor método para clavar un clavo utilizando su propia grasa capilar, hasta como inseminar exitosamente una vaca; enseñanza que tiempo después tuve que traer a colación a mi memoria mientras sentía asombrado en mi brazo los movimientos peristálticos uterinos de aquella evidentemente incómoda amiga bovina.

Nunca fui un bailarín, no sé bailar; lo cual en esta zona rural del país es un hecho inconcebible tomando en cuenta que hasta los bingos son bailables; pero esto en realidad nunca me ha importado lo suficiente como para no poder dormir, pero sí me ha hecho pasar por suficientes momentos de impotencia, frustración e incluso chantaje con aquella frase de “Tranquilo, yo tampoco” cuando del cuarto de aquella chica colgaban doradas preseas obtenidas en la pista de baile.

Algo tan natural como estrechar una mano se convierte aquí en un asunto de reflexión; la mayor parte de los hombres recogen moras de las silvestres y espinosas plantas de la montaña lo que han convertido sus manos en ásperas callosidades, mientras que las incansables mujeres se encargan del ordeño y desarrollan asombrosas capacidades constrictivas a la hora de “chocarla”; creo que estos dos fenómenos inciden directamente en que el estilo de baile de la zona sea más concho que un felpudo de chapas; lo que obliga al bailador a saber bailar a profundidad para sostener ese nivel. Este hecho constituye mi motor de inspiración para escribir estas líneas.

Me he preocupado por ser lo más autosuficiente posible y he tratado de acuñar el viejo adagio de “hay que saber hacer de todo” lo que me ha llevado a realizar algunos actos –algunos casi disparates- que incluyen desde aprender a hacer mi propio patty (¡Qué parida con la masa! ¡Yo al menos cobraría 2 rojos por cada empanada!), probar suerte como agricultor de subsistencia -malditas plagas-, pintar el techo de mi casa o derrumbar paredes ante la mirada incrédula de mi madre, hasta algunas visitas a El Globo y al Chic de Paris para comprar metros de tela, botones y zippers para luego ponerle lindo con los patrones y la máquina de coser y ensamblar unos jeans. Pero hoy quisiera compartir con usted una anécdota muy hermosa de esta tierra que espero le guste tanto como a mí.

Es la historia de Gumercindo cc. Chindo; un humilde panguero que se había dedicado toda su vida a transportar las personas del pueblo de un lado al otro del caudaloso rio Pedregoso. Un día cruzó el rio con el cura del pueblo y esto fue lo que sucedió:

-Chindo: ¿Padrecito, que lee con tanta atención?

-Cura: -La Biblia hijo mío- ¿La has leído alguna vez?

-Chindo: No, no sé leer padre.

-Cura: -Hijo mío, ¡has perdido la mitad de tu vida por no saber leer!-

Chindo pensó un momento.

-Chindo: ¿Padre, usted sabe nadar?

-Cura: -No hijo mío, no sé nadar-

-Chindo: ¡Padre, ha perdido usted su vida entera por no saber nadar!

…y Chindo volcó la panga.

Yo le pregunto, estimado lector; ¿Cuánta vida ha perdido usted por no saber bimbear?

Los dos lugares clave de Copey: La Iglesia y La Cantina

Mayo 13, 2008

Cada día me convenzo mas de eso

Ha sido, es y seguirá siendo mi irreverente favorito.  Disco nuevo proximamente.

Mayo 8, 2008

Cuidacabezas

Esas dos hormigas que van subidas en la hoja son conocidas como “Cuidacabezas” y su función es literalmente cuidarle la cabeza a la hormiga obrera que le toca transportar las hojas hacias las camas de hongos (las hormigas no comen hojas, se alimentan de micelios de hongos que cultivan sobre camas de hojas), el cuerpo de la hormiga es extremandamente duro pero su único punto débil es su suave cabeza, ciertas moscas depositan sus huevos dentro de la cabeza de estas hormigas para que crezcan sus larvas adentro de la misma lo que es conocido como parasitismo; por lo que la obreras se ven obligadas a llevar una escolta u hormiga soldado para que le cuide la cabeza en el trayecto.

¿Cuántos casos ve uno a diario de cuidacabezas?

Mayo 8, 2008

En la nuca

-Carlos, si uno no está despabilado, amanece con los huevos pegados en la nuca.-

Así está la vara pito.

Mayo 6, 2008

Anonymous obsession

Fascinación por las confesiones ajenas:

http://postsecret.blogspot.com/ 

http://beta.grouphug.us/

Mayo 6, 2008

Delebimba

Invitados a ver la nueva edición de Dele Bimba (ver enlaces) , con un articulo de su servilleta y una grandiosa entrevista a los mejores cocineros de este país, la gente de Maxi´s en Manzanillo.