La tímida sonrisa de aprobación del conspirador: Es la sonrisa de dos hombres que se encuentran en un burdel; les da un poco de verguenza y al mismo tiempo se alegran de que la verguenza sea mutua; surge entre ellos una especie de fraternidad que los une.
¿Cuántas veces las calles y las situaciones cotidianas se transforman en burdeles, donde nos convertimos en conspiradores anónimos? Esa fraternidad en la confabulación siempre nos acelera el pulso.

1 comentario
Julio 31, 2008 a las 5:01 pm
kundera conoce!
jajaja