Julio 30, 2008...2:07 am

Kundera y la conspiración.

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La tímida sonrisa de aprobación del conspirador: Es la sonrisa de dos hombres que se encuentran en un burdel; les da un poco de verguenza y al mismo tiempo se alegran de que la verguenza sea mutua; surge entre ellos una especie de fraternidad que los une.

¿Cuántas veces las calles y las situaciones cotidianas se transforman en burdeles, donde nos convertimos en conspiradores anónimos? Esa fraternidad en la confabulación siempre nos acelera el pulso.

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